Una persona que ha sido derivada por su médico de cabecera a un psicólogo, mientras espera ser recibida, en la sala contigua se le pasa rápidamente por su cabeza «Nadie ni nada podrá ayudarme» y comienza a desesperarse con deseos de salir de ese lugar.

Un estudiante recoge las notas de uno de sus exámenes, tiene un cuatro, su reacción inmediata es pensar «Soy un auténtico fracaso», su estado anímico es muy bajo y su conducta inicial parece encaminarse a abandonar los estudios.

Vemos ahora a una chica esperando a su pareja en un bar donde habían quedado, pasa media hora de la hora acordada y este no llega, a su mente acuden pensamientos del siguiente estilo «si me quisiera de verdad no me haría esto… estúpido… se va a enterar..» , comienza a irritarse y a prepararse para la «bronca».

Y por último, otra persona llega a casa tras una dura jornada de trabajo, se sienta a reposar, de pronto observa una punzada en su pecho, un pensamiento le cruza rápidamente su mente, «¿y si me da un infarto?», se asusta, su organismo comienza a responder con taquicardia, llama asustado a su esposa y le pide ir a urgencias.

Todos los casos anteriores son ejemplos de pensamientos automáticos. Pero ¿en qué consisten los pensamientos automáticos?.

Los pensamientos automáticos son nuestra charla interna o autodiálogo interno con nosotros mismos, a nivel mental, expresados como pensamientos o imágenes y que se relacionan con estados emocionales intensos (como la ansiedad, la depresión, la ira o la euforia). A menudo forman «versiones» subjetivas de las cosas que nos ocurren que suelen ser bastantes erróneas, en el sentido de dar una falsa imagen o interpretación de las cosas y los hechos.

Estos pensamientos se diferencian de la forma de reflexionar y analizar los problemas que tenemos las personas en estados anímicos de mayor calma o sosiego, nuestros «pensamientos racionales», que intentan adaptarse a los problemas y analizarlos para intentar resolverlos. Muy al contrario que los «pensamientos racionales”, los pensamientos automáticos se caracterizan por:

A – Son una charla interna referida a temas muy concretos: Una persona que teme ser rechazada por otros se dice a sí misma: «La gente me mira y me ve estúpido».  Una persona mientras estaba con su pareja se decía: «Seguro que nuestro noviazgo termina mal».

B- Aparecen como mensajes recortados en forma de «palabras claves»: Un estudiante deprimido recordaba vivamente el día en que suspendió varias asignaturas y se le pasaba por su cabeza rápidamente pensamientos como: «Todo me sale mal…, fracasado..».

C- Los pensamientos automáticos son involuntarios: Entran de manera automática en la mente. No son pensamientos reflexivos ni productos del análisis o razonamiento de una persona sobre un problema. Al contrario son «reacciones espontáneas» ante determinadas situaciones donde aparecen fuertes sentimientos.

D- Con frecuencia se expresan en forma de palabras como «debería de, tendría que..». Aparecen a menudo como obligaciones que nos imponemos a nosotros o a los demás en forma de exigencias intolerantes. Un atleta en un entrenamiento entra un segundo por debajo de su marca, y rápidamente pensó: «No debería haber tenido ese fallo», apretando sus puños y mandíbula y sintiéndose irritado consigo mismo.

E- Tienden a dramatizar o «exagerar las cosas». A menudo hacen que la persona adelante lo peor para ella. Una persona se dispone a viajar y piensa ansiosamente: «Y si ocurre un accidente».

F- Hacen que cada persona adopte una forma o cristal por donde interpreta los acontecimientos de forma rígida. Las cosas son según el prisma por donde se miran. Así, ante un mismo acontecimiento cada persona lo interpreta a su manera creyendo «tener la razón», sin atender a otros datos o valoraciones distintas.

G- Los pensamientos automáticos son difíciles de controlar: Al no ser pensamientos racionales ni reflexivos, no se suelen comprobar con la realidad, y la persona que lo tiene los suele creer fácilmente.

H- Son aprendidos: Son el reflejo momentáneo de actitudes y creencias que se han aprendido en la infancia o adolescencia, provenientes de la familia, la escuela y otras influencias sociales. Como en esos periodos aún no se ha desarrollado demasiado la capacidad racional de análisis de las personas, son asimilados con mayor facilidad y almacenados en la memoria humana «esperando» a ser disparados por situaciones con carga emocional.

Tú puedes ayudarte a ti mismo aprendiendo a reconocer tus pensamientos automáticos y comprendiendo por qué son incorrectos e ilógicos.

Y si no te ves capaz en este momento, nosotros te ayudamos.