«Durante esta cuarentena debo aprender un nuevo idioma; debo hacer ejercicio; debo cocinar más; debo realizar manualidades montessori con mis hijxs; debo descargarme la app del gimnasio, debo, debo debo….»

Los «Deberías» son una distorsión cognitiva que se encuentra en nuestras reglas y creencias que forman nuestros valores,  aprendidos por la educación, la cultura, nuestros padres, etc. 

Este error de pensamiento se suele utilizar cuando:

  • sientes culpa o culpas a alguien;
  • sientes conflicto (deberísa hacer esto pero me gustaría hacer lo otro);
  • tienes una sensación de obligación o deber en un área;
  • evitas algo que crees que debe hacer.

La persona los aplica a todas las situaciones y en toda su intensidad. Con frecuencia comparan lo que “debería” hacer con lo que hace en realidad. El “debería” es un modelo IDEAL, y por tanto, casi siempre irreal.

El modelo ideal es un absoluto que causa frustración, depresión, ansiedad puesto que no pueden cumplir lo que les haría deseables a sus propios ojos y a los demás.

M. es juez, trabaja mañana y tarde y fines de semana, se lleva trabajo a casa  pero aún así piensa que «debería ser más trabajador» y que es «una persona lenta».

A. es una mujer inteligente y trabajadora. Tiene un puesto de responsabilidad en una multinacional. A pesar de estar bien considerada y de realizar su trabajo correctamente, piensa que «no debería cometer errores».

L. tiene dos hijos y está separada con custodia compartida. La semana que los tiene en casa piensa que
«no debería sentirme cansada», «debo pasar todo el tiempo con ellos» y que «no debo ocupar tiempo en mí».

Con unas reglas más reales, más flexibles y más equitativas se puede conseguir:

  • Dar  la posibilidad de equivocarse
  • Ser más tolerante con los demás
  • Tener más paciencia
  • Crear un clima más confortable
  • Ser más útil
  • Contemplar más a las personas y menos a las ideas
  • Realizar lo que es conveniente en ese momento y no lo que se “debería” hacer.
  • Disfrutar de los demás y de sí mismx
  • Eliminar sentimientos como ansiedad o depresión
  • Enseñar un modelo adecuado  de pensar a tus hijos, pareja, amigos, etc.