NORMAS Y LÍMITES EN LA VIDA FAMILIAR, esta es la píldora de Psicología de hoy. 

Una de las responsabilidades de los padres y madres para ayudar a organizarse a la familia es, sin duda, establecer normas que regulen la conducta de los hijos e hijas. 

Mantener una disciplina razonable pero firme es esencial. A través de ella, el niño se dará cuenta de que su conducta y sus deseos tienen límites que no puede traspasar. Y es que los límites y las normas son esenciales en la educación del cerebro.

Los efectos que tiene el ejercicio de una disciplina firme y razonable por parte de los padres resultan especialmente beneficiosos para los hijos: aumenta su autoestima, favorece el autocontrol, promueve una mayor interiorización de los valores morales y un mejor afrontamiento de las situaciones con una mayor confianza y persistencia. 

Ahora bien, para ejercer una disciplina positiva pero firme es necesario que las normas estén claras y sean: 

1. Normas realistas: ajustadas al contexto, a la edad y a la personalidad de los hijos y que tengan posibilidades reales de cumplimiento. Por ejemplo, no podemos pedirle a un niño inquieto que estudie durante cuatro horas seguidas. 

2. Pocas normas, pero claras y bien fundamentadas: En muchas ocasiones, problemas de disciplina tienen su origen en normas confusas. las normas han de ser muy compresibles y claras. Esto ayudará a que los hijos sepan exactamente qué se espera de ellos y a que los padres analicen con calma cuál es la importancia de cada una de las normas. 

3. Normas consistentes: en ocasiones estamos tentados por imponer una larga lista de reglas para la organización de la familia despreocupándonos después de su cumplimiento. La aplicación de las que establezcamos en nuestra familia ha de ser siempre consistente, independientemente de nuestro estado de ánimo, de la presencia de otras personas, de nuestras ocupaciones en ese momento, etc. Tener perfectamente clara la importancia que damos a cada norma ayuda mucho a ser consistente 

Poniendo límites estás ayudando a tus hijos e hijas. Hazlo con tranquilidad, confianza y con cariño.

Y recuerda, lo estás haciendo muy bien.

En el vídeo os proponemos un ejercicio práctico.

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