Hay dos tipos de soledad: la emocional y la social.

¿Es lo mismo estar sola que sentirse sola?.

No; estar sola significa no tener a nadie con quien hacer las cosas, con quien comunicarse o, simplemente, con quien pasar el tiempo. Sin embargo, podemos estar rodeados de muchas personas pero sentirnos solas; esto puede ser por falta de cercanía, confianza e intimidad.

La experiencia de la soledad es desagradable y puede generar sentimientos de tristeza, de abandono e inutilidad. Pero la soledad no se caracteriza solo por la ausencia de relaciones sociales sino por su calidad y las necesidades que satisfacen.

Durante nuestra vida podemos experimentar soledades transitorias, por ejemplo, al terminar una relación amorosa, tras una pelea con un ser querido, etc. Y debido a la socialización recibida experimentamos un gran malestar porque a las mujeres se nos ha enseñado a ser “para los/as otros/as”, para cuidarlos, quererlos, protegerlos…, anteponiendo sus necesidades ante las propias.

Muchas veces, en el caso de las mujeres, se habla de “estar sola” porque no tiene pareja, hijos/as…Pero no tenerlos/as o no contar con su apoyo no tiene por qué generarnos soledad, ya que podemos relacionarnos con otras personas, tanto para compartir con ellas nuestras emociones, problemas, inquietudes…como para realizar actividades que preferimos no hacer solas.

Por lo tanto, es fundamental que comprendamos que el estar sin pareja, sin hijos/as, sin determinados familiares con los/as que no tenemos buenas relaciones puede ser algo positivo, es decir, una circunstancia que nos permite:

  • Dedicar todo el tiempo que queramos a hacer todas las cosas que nos gustan.
  • Pensar más en nosotras mismas.
  • Ser más independientes.
  • Librarnos de hacer muchas cosas “por obligación”.